
Hablando con el viento, me conto en secreto que existe mucha gente que no se puede liberar de la tristeza. Dice que él trata de pasar lo mas fuerte posible sobre sus cabezas para quitar a la estupida tristeza de sus cuerpos. Hay casos en los que esta Sra. esta adherida como pegamento tan pero tan fuerte que no lo logra. Pero hay casos, y el viento realmente se veia asombrado, en que la tristeza quiere despegar y las personas se aferran con uñas y dientes sin querer dejarlos ir.
Dice el Viento que logro escuchar le conversación entre la Tristeza y el Sr. que vive enfrente de mi casa. Ella le decia que ya habia cumplido su ciclo, que él ya la conocia, que ahora tenia irse para otro cuerpo, tenia muchas misiones que cumplir. El Sr. llorando, pero sin lágrimas porque la Tristeza las teniá reservadas para el próximo cuerpo al que tenía que atacar, le pedía por favor que no lo abandone, que él ya estaba acostumbrado a convivir con ella, que se había adaptado y no sabía como iba a sobrevivir sin su presencia.
Por primera vez la tristeza pidio que la Sra. Risa se presente, y comenzo a reír. La Tristeza estaba riendo de verdad, el Sr.no entendía nada. Hasta que ella logro explicarle sobre su teórica maldad, sobre su indispensable presencia para que los humanos logren aprender cuando no existe otra forma de hacerlo. Es la última en la escalera de los sentimientos. Ni el Sr. Odio le puede ganar por el último puesto. Ella quería que mi vecino entienda que hay muchos sentimientos y que ya había aprendido lo que ella debía explicarle. Ahora tenían que separarse. Él volveria a sentirse vivo, volvería a reír de a poco, con ayuda de la Sra. Paciencia, en compañia del Silencio y sobretodo envuelto en los brazos del Sr. Amor. ( por supuesto que el Sr. Viento saliendo de donde estaba escondido escuchado, se ofrecio a llevarlos a todos).
Después de un largo rato de pensar el Sr. le dio la razón a la Tristeza. Y la dejo ir.
Cuando la Tristeza subida en el Viento, giro para ver al Hombre, este ya había comenzado a caminar, se podía observar otro andar, otra soltura en su cuerpo. La Risa, el Amor, y el Silencio le guiñaron un ojo a la Tristeza. Ahora había llegado el momento de que estos tres amigos se encarguen de este hombre, ahora camino a encontrarse con la Felicidad.
Dice el Viento que logro escuchar le conversación entre la Tristeza y el Sr. que vive enfrente de mi casa. Ella le decia que ya habia cumplido su ciclo, que él ya la conocia, que ahora tenia irse para otro cuerpo, tenia muchas misiones que cumplir. El Sr. llorando, pero sin lágrimas porque la Tristeza las teniá reservadas para el próximo cuerpo al que tenía que atacar, le pedía por favor que no lo abandone, que él ya estaba acostumbrado a convivir con ella, que se había adaptado y no sabía como iba a sobrevivir sin su presencia.
Por primera vez la tristeza pidio que la Sra. Risa se presente, y comenzo a reír. La Tristeza estaba riendo de verdad, el Sr.no entendía nada. Hasta que ella logro explicarle sobre su teórica maldad, sobre su indispensable presencia para que los humanos logren aprender cuando no existe otra forma de hacerlo. Es la última en la escalera de los sentimientos. Ni el Sr. Odio le puede ganar por el último puesto. Ella quería que mi vecino entienda que hay muchos sentimientos y que ya había aprendido lo que ella debía explicarle. Ahora tenían que separarse. Él volveria a sentirse vivo, volvería a reír de a poco, con ayuda de la Sra. Paciencia, en compañia del Silencio y sobretodo envuelto en los brazos del Sr. Amor. ( por supuesto que el Sr. Viento saliendo de donde estaba escondido escuchado, se ofrecio a llevarlos a todos).
Después de un largo rato de pensar el Sr. le dio la razón a la Tristeza. Y la dejo ir.
Cuando la Tristeza subida en el Viento, giro para ver al Hombre, este ya había comenzado a caminar, se podía observar otro andar, otra soltura en su cuerpo. La Risa, el Amor, y el Silencio le guiñaron un ojo a la Tristeza. Ahora había llegado el momento de que estos tres amigos se encarguen de este hombre, ahora camino a encontrarse con la Felicidad.